viernes, 22 de agosto de 2008

Ratón de biblioteca

Sobre la cartuchera donde guardo mis cds tengo un vaso con un dedo acostado de vino mistela. Son las 21.34 y esta entrada iba a tratar sobre la primer semana de reincorporación a la vida universitaria y seguramente tendría un título con un juego de palabras tal como: "Reincidencia/reinserción universitaria". Me duele la cabeza y si ignorara por completo el día de hoy no entendería demasiado bien cómo llegué a este punto.
Comí omelette con aceitunas y chorizo cortado. Me lo hizo mi papá quien a todo esto me dijo:
Yo quiero que comas, hija
Esto es lo más aproximado a la frase: te quiero. Preocupada subí la escalera para preguntarle a mamá cómo le había ido en el médico temerosa de este repentino ataque de ternura. Sí, tiene la presión alta, tiene que cuidarse, tiene principio de diabetes. Obvio, hace cuánto que no va a hacerse un control? La semana pasada se brotó todo de una manera demasiado alarmante como para dejarlo pasar. Agradezco susodicha erupción que le hizo entrar un poco en consciencia acerca de su salud.
Previo a la cena, despaché media hora antes al último alumno particular porque sinceramente no tenía ganas de seguir dando clases. Serán tres pesos menos, pero el dolor de cabeza a esas alturas ya no me dejaba soportar sus chistes, sus idas y vueltas y sus gritos. Previo a eso recibí una nota vía cuaderno de comunicaciones en el que la maestra de la nena, Victoria, me patoteaba dado que la había ayudado a hacer la tarea que supuestamente ella debía terminar en clases. Qué ilusa, no sabe que Victoria si no lo hace conmigo se copia de su compañerita... A estas alturas del día obviamente ya estaba demasiado alterada y me despaché bastante en la contestación intentando con sutil retórica devolver a la maestra a ese lugar de docente que había abandonado para meterse en la piel de amante despechada. No me sobrepasé curiosamente aunque se merecía que lo hiciera.
La vuelta en la 319... eterna. El mp3 sigue un orden estricto en los temas y no elijo las carpetas, dejo que suene, a lo sumo salto una que otra canción. De todas formas, poca atención le presté hasta que llegó a una canción de Keane con mucho piano en la que prácticamente me aturdí sin que me importara. Masticando mucha, muchísima bronca, demasiada. Si mis tímpanos explotaban en ese momento no me importaba. En realidad lo hice para ver si mis pensamientos se acallaban un poco.
La profesora que había dicho que iba a dar clases hoy se adhirió al paro sin avisar. Después de esperarla veinte minutos y tras el anuncio de una compañera nos fuimos. Difícil decisión, volver a casa o quedarme... el pasaje ya lo había perdido en cierta manera. Capaz que me quedaba, tentadora idea de pasar por la biblioteca a ver si estaban los chicos y encallar. Además porque no le había podido decir al Pelozo que lo del sábado se suspendía, que fuera nomás a la choripaneada si total yo tenía que estudiar. Pero Melisa, a Melisa hacía mucho que no la veía, mucho que no compartíamos unos mates. Acepto gustosa la invitación... tendré tiempo de sobra de pasar por la biblioteca la semana que viene; se esfumaba mi última oportunidad de estar con personas que mal o bien me respetan a pesar de no conocerme (y quizás a causa de esto mismo). Melisa ha decidido hacerse amiga de un pibe completamente desagradable... bah, amiga, obviamente, le tiene ganas. Le tiene ganas y no soporta mi mirada de desaprobación, por eso lo molesta todo el tiempo; pero molestar en ella significa que de momento a otro le va a dar vía libre para ser algo más que "un buen compañero". Llegamos a la esquina, lo invita. En ese momento tengo la oportunidad de decir:
Me tomo el micro, me vuelvo
No lo hago. Estupidez demasiado grande, o quizás ganas de NO volver a mi casa. Sopeso las opciones... no sé, tuve que pensar rápido, fui de todas formas. Si no iba me arriesgaba a alguna disputa y sencillamente mis ánimos no eran de lo más agradables de momento. Todo el camino voy pensando en qué momento sería más oportuno volver sobre mis pasos o irme muchísimo más temprano de lo planeado. Llegamos, charla molesta, me aislo, ni lo miro. Melisa está super cargosa. Quizás fue mi malhumor lo que en un momento me hizo atacarla pero no con saña... más bien sin intención. Ahí fue cuando largó una de las cachetadas orales más fuerte que cualquier persona pudiera haber hecho... más tratándose de ella. Por supuesto, tiene sentido, comprendo cómo funciona su pequeña lógica en su pequeña vida... me da lástima. Desgraciadamente la humillación se siente venga de donde venga y a pesar de haber pasado inadvertida. Sin saber bien qué hacer de todas formas quedo en ese extremo de la mesa cual personaje psicótico de Dostoievsky maquinando su neurosis hasta que en un momento suelto la bomba que me pone en evidencia y por la que una vez que me retirara seguramente hablarían de mí.
Tener un hijo es un acto egoísta.
Con la mirada clavada en la mesa y en un tono no muy alto como pensando en voz alta. Revuelo total, me ví en el centro de atención nuevamente. Tuve que defender mi teoría a pesar de que tenía más ganas de decirle a cada uno de los que estaban en esa sala que ninguno era mejor que yo, que todos tenían sus grandes mentiras, sus grandes humillaciones y sus grandes sueños utópicos. Me retiré fastidiada, fastidiadísima, el dolor de cabeza volvía. Puse excusa de las clases particulares, en realidad me sentía efectivamente doctorada de pelotuda (como recuerdo haber mandado un mensaje a quién menos merecía mis enojos o mis descargas) por haberme prestado a tal payasada, a tal hipocresía.
Curiosamente me había tomado el micro muy temprano para tener oportunidad de ir a lo de Mariana y ver cómo andaba su estudio. Digo curiosamente porque uno de los temas de conversación fue esta persona desagradable. Pasé sólo una hora y monedas con ella a pesar de no verla desde hacía mucho tiempo. Una hora que se me presenta ahora como un oasis refrescante en este día de mierda. Mis intenciones previas también habían sido pasar por la biblioteca para verlo al Pelozo y a los chicos, quienes quieran que estuvieran, quizás me convidaran un mate, o sólo me saludaran. Pero Mariana valía el faltaso. De camino a la universidad lo crucé a Román y quizás con eso me dí por satisfecha. Así como me pasaron cosas muy malas, reconozco que la conversación con ella me puso contenta, de buen humor. Realmente tengo miedo de contarle lo que me pasó hoy porque me va a decir "Pelotuda"... con toda la razón del mundo.
Sobre el mediodía le mandé un mensaje a Luciana no recuerdo bien el motivo pero de esa seguidilla resultó que nos fuimos juntas. Afortunadamente para mí, el viaje se acortó con su compañía, hablamos de cosas en vivo y en directo (o sea, no por chat como lo hacemos todas las noches) y aparentemente ha tenido un muy buen día. Hablamos también de Néstor, de su situación con la ex novia y de posibles reconciliaciones o no. Noté el parecido de su relación con la que yo había tenido, claro que elevado a una potencia un poco más interesante. Me alegro que ahora esté verdaderamente bien... supongo que es la esperanza de que si él con todo su drama puede salir adelante, yo quizás debiera dejar de aferrarme a ilusiones estúpidas, a pasados dolorosos y a recuerdos muertos. Franco me mandó un mensaje... me da cosa que piense que le pongo excusas pero realmente no puedo. Además que no hay que descartar por completo el hecho de que yo esté ya casi impermeabilizada.
Ese día a la mañana me desperté cuando tocaron timbre. Tenía el celular en la mano y no me dí cuenta cuándo apagué las dos alarmas y por qué no lo devolví a su lugar. Mi madre se comunicaba con la Rusa a los gritos lo que me hizo levantarme con un MUY MAL HUMOR y pelearme con ella dado que no respetaba en lo más mínimo mi deseo de seguir durmiendo. Las pocas horas de mañana las leí sin concentrarme completamente pero tomando una decisión con respecto a rendir mi final cuando me lo había propuesto. Quizás debiera ir a estudiar a la biblioteca. El miércoles estuve ahí todo el día, en un momento casi me muero de frío pero llegó Fito y me cebó un mate que me devolvió la vida. Después vinieron todos incluyendo a Ailín a quien le conté que estaba leyendo "Los hermanos Karamazov" y que por consiguiente se lo iba a prestar apenas lo terminara. En ese pequeño grupo en el que no importaba lo que tuvieras o no tuvieras, nunca te iban a negar una masita o un chiste fácil. Un día en el que realmente me alegré de volver a tener trato humano. Decididamente debería irme a estudiar a la biblioteca. Hoy capaz que pase... me decía.
La noche anterior dí vueltas hasta no sé qué hora. Insomnio de nuevo, como de costumbre. Antes había estado leyendo y antes chateando con Horacio a quién hacía mucho que no leía ni nada. Alguien a quien muero por ver y quien me invita a parar en su casa sin ninguna obligación previa, sin ninguna duda y siempre con mucho cariño. O por lo menos eso parece. Contenta por esas cosa y por unas probables jornadas en Morón anoche dí vueltas. Fito dijo que lo mejor para el insomnio es el vino. Hoy me quiero dormir.

post scriptum: Cuanto más conozco a la gente más amo mis libros. Qué día de mierda...

pd: pelozo tenía mi lapicera, además tenía que pasar por eso... me había olvidado

4 comentarios:

Nicolás dijo...

Arrojándote al alcohol para conciliar el sueño? Eso es una barbaridad! Un abuso! Estás enferma!!!!!

El alcohol sólo debe usarse para el desayuno, entendés? Café, medialunas, quizás un jugo, ginebra, tostados, etc etc.

Fantômas dijo...

Buen blog che! Te invito a darte una vuelta por el mío, creo que te puede llegar a interesar por las cosas que veo que posteás (y de paso si querés intercambiamos enlaces).

Mi blog, principalmente sobre música, lo podés encontrar acá:

Soy del Montón

Y también hace poco inauguré un foro en el que quizá te interese participar:

Soy del Montón Foro

Un abrazo.

Syan dijo...

No entendi porq ailin esta etiquetada.
Q decirte Ire, o sea, sabes q si ella no entiende esas cosas es de mente cerrada, es q realmente no te conoce y no es la mitad de persona q vos, q no fue por eso q habias cortado, si no q sos lo suficientemente GENTE como para no dañar otra persona
a ella? no, a ella no le importa, hablalo, si, no pierdas su contacto. pero con cosas como esta, siento q es Mariela, q no le importa tres carajos la gente, si no sus chongos, q va a ser...
y sabes q contas conmigo,
besote

pd. Los chicos no te quieren por no conocerte, te conocen y te quieren, con todas sus cosas, son excelentes personas

mazzu dijo...

la p*** madre irene, cómo podés escribir tanto, lo leería encantado, pero también nesecito tiempo para vivir! xD