sábado, 30 de agosto de 2008

Las preguntas inapropiadas II

No es que la computadora sea una gran tentación luego de tener internet por un año (las cosas para hacer se le acaban a uno tarde o temprano) pero sí tenía muchas ganas de escribir, sólo que me venía faltando "lo qué". Digo lo de la tentación ya que en realidad debería estar estudiando para epistemología que rindo el lunes y aquí me ven, nuevamente. No podía dejar pasar el mes sin esta última entrada al menos (y al menos que mañana se me ocurra otra cosa).
Como en una entrada anterior desarrollé el tema de las preguntas inapropiadas, hoy me veo en el deber y obligación de retomarlo dada la primer clase práctica de Literatura Argentina II que tuve ayer. La ayudante, una persona cándida, dulce, simpática... en otras palabras, completamente pelotuda para el ámbito universitario, comenzó la clase de la manera más escolar que existe: la presentación de cada uno.
No contenta con esto, debíamos agregar la respuesta a la pregunta:

¿Por qué elegimos estudiar Letras?

Recapitulemos. Materia de cuarto año, la mayoría la está cursando aproximadamente en el sexto de su carrera. ¿Es apropiada esa pregunta? No, no, mejor dicho ¿es inteligente hacer esa pregunta?. Afortunadamente no fui la primera y tuve ocasión de escuchar a muchos.

Porque me gusta leer.

Porque me gusta.

Por descarte.

Porque tenía que estudiar algo.

Por la salida laboral (esta me causó mucha gracia)

Respuestas todas decepcionantes. Y eso que estoy cursando con el "dream team", unos pendejos que cagan más alto de lo que les da el culo. Pero, momento, realmente, ¿por qué estoy YO en esta carrera? ¿Qué significa para mí la Licenciatura en Letras de la UNS? ¿Por qué sigo? Al momento que me tocó responder mi afonía tomó lugar y lánguidamente articulé una respuestita muy triste e incompleta.
Para poder responderla enteramente como se debe debería sentarme con paciencia, anotar cada uno de los motivos que me impulsaron a la elección, partiendo del primer librito que armé a los 6 años apenas empecé a escribir, partiendo de los libros de cuento que leí en mi infancia, partiendo de los humildes intentos literarios de mi adolescencia y los presentes. Anotar también uno a uno los meses que pasé estudiando desde el 2003, los meses que pasé llorando también desde el 2003, la plata que gasté, la que gastaron mis padres. No olvidar en esta lista la presión del promedio, las posibilidades casi nulas de becas laborales, las colas burocráticas y las psicologías de los profesores. En mi caso también deberían estar presentes las enfermedades; mononucleosis, pitiriasis, hipotiroidismo... ¿Simple pregunta? ¿Simple respuesta?
Completamente fuera de lugar. Completamente fuera de tono.
¿A qué conclusión puedo llegar?
Estudio, punto. Estudio a pesar de que sé que cada vez me falta más; estudio a pesar de que no alcanzo los estándares para ser considerada como materia intelectual; estudio a pesar de tener que soportar a profesoras/es que creen que su materia es la única de la carrera. Sí, a pesar de todo eso estudio y me esfuerzo y sangro por dentro.
¿Quién se sometería a todas estas cosas por placer?
Nadie
¿Por pasión?
Todos
Si no te apasiona lo que hacés, si no encontrás algo de retorcida satisfacción en la caída de tu cabello, en los análisis de sangre, en las neurosis crónicas y los insomnios casi permanentes... mejor, no estudies letras. Más bien, mejor no estudies nada. Y a todos los que desde la comodidad de su chatura me miran sin comprenderme... les tengo nuevas: ya no me molesto más en agradarles.
A la salida de Latinoamericana II hablé ayer con Mariana Morresi de estas cosas. Es torturante, es frustrante, es... irritante. La UNS tiene eso y muchas cosas más de ese estilo. Me sirvió mucho descargarme, pero no dejo de pensar que esta pregunta se podía haber evitado. Por lo tanto, con esta entrada, la acabo de proclamar una más de las preguntas inapropiadas y pelotudas.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Los últimos momentos

El jurado ya ha llegado a un veredicto?

Lo tenemos su señoría

Bien, la acusada póngase de pie

Nosotros el jurado encontramos a la acusada... ignorante. La sentenciamos a una eternidad en la Universidad Nacional del Sur y a rendir este lunes Principios de Epistemología.

Tiene algo que decir la defensa?

Pedimos una extensión

Denegada

Prórroga

Denegada también

Emm... excepción a la inecuación?

Nopo

Eh señor juez no sea ortiva!

No lola, lero lero

Se puede pedir algo todavía?

Como poder se puede...

Una compu? un nintendo? un helado de frambuesa con pasas de uva?

Hijo, qué gustos feos en helado que tiene usted.

Pá, te dije que no me dijeras "hijo" en el tribunal enfrente al jurado, me hacés quedar mal...

Basta de dilaciones! esto lo hablaremos en casa, me has ofendido! Cuand...

Eh... perdón

Si, acusada, qué tiene que decirnos, apúrese que cierra el local ese donde venden cosas emos, se viene el cumpleaños de mi nieto y ando con el tiempo contado. Vamos, vamos, apure el trámite.

Si, es cortito. Qué pasa si no rindo el lunes?

Hasta fin de año no hay más chances.

Comprendido; me puedo ir?



Cantando bajito?



Una canción de Arjona?

Tenga un poco más de criterio acusada.

Está bien, mejor no canto nada, o tarareo el himno a Italia. Fratelli d'Italia, l'Italia s'è desta...

lunes, 25 de agosto de 2008

Las conversaciones de los adultos acerca de mi salud por Irene D'Angelo

"Si no supiera que ella es así de cara, pensaría que está anémica"
Mi médico clínico

"Es bueno que empieces a salir, a socializarte a arreglarte un poco más..."
Mi endocrinóloga

"Vos estás buscando quedar embarazada?"
Mi ginecólogo

"Por esta noche no tengas relaciones"
Jajajaja, también mi ginecólogo

"La doctora le dijo que tiene que ver a un psicólogo o a una psicóloga porque la vio muy loca a tu hija"
Mi madre a mi padre

"Si, me pregunto a quién habrá salido"
Mi padre a mi madre

"A vos"
Mi madre nuevamente a mi padre

"Hacete tratar esa bronquitis" (Eh?)
Mi padre a mí hace escasos momentos.

"Te veo ojerosa"
Toda la gente en general.

"Sos así o te pintaste los ojos"
Toda la gente medio boluda en general.

"Hija, no se habrá equivocado la doctora?"
Mi madre en su papel de "yo sé más que el médico"

domingo, 24 de agosto de 2008

En las garras de Morfeo

Como todo lector ávido y atento de mis múltiples brazos cibernéticos, llámense blog, fotolog, metroflog, canal de youtube (bueno, este no) debe ya saber, hace un tiempo que vengo sufriendo de insomnio (aviso, ni el mistela ni el fernet surtieron el efecto deseado lo que me hace pensar que es más bien el alcohol para empedarte antes que para dormirte). Desgraciadamente para mí y, tras que tengo poca ojera, este estado me deja en piloto automático por el resto del día privándome de carburar bien.


Foto de mi penúltima enfermedad sacada furtivamente por mi hermano. Noten el pijama de viejo, el desastre en los pelos y que duermo con dos almohadas.


Hoy me tuve que levantar temprano a pesar de haber sufrido los embates de mis pensamientos malignos y perversos que me mantienen en vilo durante varias horas. Por lo tanto he decidido tomar medidas drásticas... o más bien, una buena siesta. Acto seguido luego de comer aterrizo sobre mi cama de plaza y media, vestida, sólo tapada con los dos acolchados, con la cabeza en los pies. Ahh... sentimiento de alivio. Una hora después pensé que esta experiencia debería repetirse a la noche, esta noche sin ir más lejos por lo tanto me levanté. Tos, mocos... oh, oh, resfrío en puerta? nueva enfermedad? ojalá que no. Es acotación al margen de todas formas.
Nos quedamos en que me levanté no? Bueno, a la mañana había ido a la cooperativa y me traje una cajita de té ensueños. Me preparé uno con la pava eléctrica que mamá se compró y me puse a estudiar. En fin, es una entrada de lo más pelotuda, lo admito pero en mi cabezota sonaba ciertamente diferente... en fin.


Mi ojera, no estoy diciendo "ojito eh!!" La señalo por si no se ve... ah, qué pelotuda "por si no se ve"

viernes, 22 de agosto de 2008

Ratón de biblioteca

Sobre la cartuchera donde guardo mis cds tengo un vaso con un dedo acostado de vino mistela. Son las 21.34 y esta entrada iba a tratar sobre la primer semana de reincorporación a la vida universitaria y seguramente tendría un título con un juego de palabras tal como: "Reincidencia/reinserción universitaria". Me duele la cabeza y si ignorara por completo el día de hoy no entendería demasiado bien cómo llegué a este punto.
Comí omelette con aceitunas y chorizo cortado. Me lo hizo mi papá quien a todo esto me dijo:
Yo quiero que comas, hija
Esto es lo más aproximado a la frase: te quiero. Preocupada subí la escalera para preguntarle a mamá cómo le había ido en el médico temerosa de este repentino ataque de ternura. Sí, tiene la presión alta, tiene que cuidarse, tiene principio de diabetes. Obvio, hace cuánto que no va a hacerse un control? La semana pasada se brotó todo de una manera demasiado alarmante como para dejarlo pasar. Agradezco susodicha erupción que le hizo entrar un poco en consciencia acerca de su salud.
Previo a la cena, despaché media hora antes al último alumno particular porque sinceramente no tenía ganas de seguir dando clases. Serán tres pesos menos, pero el dolor de cabeza a esas alturas ya no me dejaba soportar sus chistes, sus idas y vueltas y sus gritos. Previo a eso recibí una nota vía cuaderno de comunicaciones en el que la maestra de la nena, Victoria, me patoteaba dado que la había ayudado a hacer la tarea que supuestamente ella debía terminar en clases. Qué ilusa, no sabe que Victoria si no lo hace conmigo se copia de su compañerita... A estas alturas del día obviamente ya estaba demasiado alterada y me despaché bastante en la contestación intentando con sutil retórica devolver a la maestra a ese lugar de docente que había abandonado para meterse en la piel de amante despechada. No me sobrepasé curiosamente aunque se merecía que lo hiciera.
La vuelta en la 319... eterna. El mp3 sigue un orden estricto en los temas y no elijo las carpetas, dejo que suene, a lo sumo salto una que otra canción. De todas formas, poca atención le presté hasta que llegó a una canción de Keane con mucho piano en la que prácticamente me aturdí sin que me importara. Masticando mucha, muchísima bronca, demasiada. Si mis tímpanos explotaban en ese momento no me importaba. En realidad lo hice para ver si mis pensamientos se acallaban un poco.
La profesora que había dicho que iba a dar clases hoy se adhirió al paro sin avisar. Después de esperarla veinte minutos y tras el anuncio de una compañera nos fuimos. Difícil decisión, volver a casa o quedarme... el pasaje ya lo había perdido en cierta manera. Capaz que me quedaba, tentadora idea de pasar por la biblioteca a ver si estaban los chicos y encallar. Además porque no le había podido decir al Pelozo que lo del sábado se suspendía, que fuera nomás a la choripaneada si total yo tenía que estudiar. Pero Melisa, a Melisa hacía mucho que no la veía, mucho que no compartíamos unos mates. Acepto gustosa la invitación... tendré tiempo de sobra de pasar por la biblioteca la semana que viene; se esfumaba mi última oportunidad de estar con personas que mal o bien me respetan a pesar de no conocerme (y quizás a causa de esto mismo). Melisa ha decidido hacerse amiga de un pibe completamente desagradable... bah, amiga, obviamente, le tiene ganas. Le tiene ganas y no soporta mi mirada de desaprobación, por eso lo molesta todo el tiempo; pero molestar en ella significa que de momento a otro le va a dar vía libre para ser algo más que "un buen compañero". Llegamos a la esquina, lo invita. En ese momento tengo la oportunidad de decir:
Me tomo el micro, me vuelvo
No lo hago. Estupidez demasiado grande, o quizás ganas de NO volver a mi casa. Sopeso las opciones... no sé, tuve que pensar rápido, fui de todas formas. Si no iba me arriesgaba a alguna disputa y sencillamente mis ánimos no eran de lo más agradables de momento. Todo el camino voy pensando en qué momento sería más oportuno volver sobre mis pasos o irme muchísimo más temprano de lo planeado. Llegamos, charla molesta, me aislo, ni lo miro. Melisa está super cargosa. Quizás fue mi malhumor lo que en un momento me hizo atacarla pero no con saña... más bien sin intención. Ahí fue cuando largó una de las cachetadas orales más fuerte que cualquier persona pudiera haber hecho... más tratándose de ella. Por supuesto, tiene sentido, comprendo cómo funciona su pequeña lógica en su pequeña vida... me da lástima. Desgraciadamente la humillación se siente venga de donde venga y a pesar de haber pasado inadvertida. Sin saber bien qué hacer de todas formas quedo en ese extremo de la mesa cual personaje psicótico de Dostoievsky maquinando su neurosis hasta que en un momento suelto la bomba que me pone en evidencia y por la que una vez que me retirara seguramente hablarían de mí.
Tener un hijo es un acto egoísta.
Con la mirada clavada en la mesa y en un tono no muy alto como pensando en voz alta. Revuelo total, me ví en el centro de atención nuevamente. Tuve que defender mi teoría a pesar de que tenía más ganas de decirle a cada uno de los que estaban en esa sala que ninguno era mejor que yo, que todos tenían sus grandes mentiras, sus grandes humillaciones y sus grandes sueños utópicos. Me retiré fastidiada, fastidiadísima, el dolor de cabeza volvía. Puse excusa de las clases particulares, en realidad me sentía efectivamente doctorada de pelotuda (como recuerdo haber mandado un mensaje a quién menos merecía mis enojos o mis descargas) por haberme prestado a tal payasada, a tal hipocresía.
Curiosamente me había tomado el micro muy temprano para tener oportunidad de ir a lo de Mariana y ver cómo andaba su estudio. Digo curiosamente porque uno de los temas de conversación fue esta persona desagradable. Pasé sólo una hora y monedas con ella a pesar de no verla desde hacía mucho tiempo. Una hora que se me presenta ahora como un oasis refrescante en este día de mierda. Mis intenciones previas también habían sido pasar por la biblioteca para verlo al Pelozo y a los chicos, quienes quieran que estuvieran, quizás me convidaran un mate, o sólo me saludaran. Pero Mariana valía el faltaso. De camino a la universidad lo crucé a Román y quizás con eso me dí por satisfecha. Así como me pasaron cosas muy malas, reconozco que la conversación con ella me puso contenta, de buen humor. Realmente tengo miedo de contarle lo que me pasó hoy porque me va a decir "Pelotuda"... con toda la razón del mundo.
Sobre el mediodía le mandé un mensaje a Luciana no recuerdo bien el motivo pero de esa seguidilla resultó que nos fuimos juntas. Afortunadamente para mí, el viaje se acortó con su compañía, hablamos de cosas en vivo y en directo (o sea, no por chat como lo hacemos todas las noches) y aparentemente ha tenido un muy buen día. Hablamos también de Néstor, de su situación con la ex novia y de posibles reconciliaciones o no. Noté el parecido de su relación con la que yo había tenido, claro que elevado a una potencia un poco más interesante. Me alegro que ahora esté verdaderamente bien... supongo que es la esperanza de que si él con todo su drama puede salir adelante, yo quizás debiera dejar de aferrarme a ilusiones estúpidas, a pasados dolorosos y a recuerdos muertos. Franco me mandó un mensaje... me da cosa que piense que le pongo excusas pero realmente no puedo. Además que no hay que descartar por completo el hecho de que yo esté ya casi impermeabilizada.
Ese día a la mañana me desperté cuando tocaron timbre. Tenía el celular en la mano y no me dí cuenta cuándo apagué las dos alarmas y por qué no lo devolví a su lugar. Mi madre se comunicaba con la Rusa a los gritos lo que me hizo levantarme con un MUY MAL HUMOR y pelearme con ella dado que no respetaba en lo más mínimo mi deseo de seguir durmiendo. Las pocas horas de mañana las leí sin concentrarme completamente pero tomando una decisión con respecto a rendir mi final cuando me lo había propuesto. Quizás debiera ir a estudiar a la biblioteca. El miércoles estuve ahí todo el día, en un momento casi me muero de frío pero llegó Fito y me cebó un mate que me devolvió la vida. Después vinieron todos incluyendo a Ailín a quien le conté que estaba leyendo "Los hermanos Karamazov" y que por consiguiente se lo iba a prestar apenas lo terminara. En ese pequeño grupo en el que no importaba lo que tuvieras o no tuvieras, nunca te iban a negar una masita o un chiste fácil. Un día en el que realmente me alegré de volver a tener trato humano. Decididamente debería irme a estudiar a la biblioteca. Hoy capaz que pase... me decía.
La noche anterior dí vueltas hasta no sé qué hora. Insomnio de nuevo, como de costumbre. Antes había estado leyendo y antes chateando con Horacio a quién hacía mucho que no leía ni nada. Alguien a quien muero por ver y quien me invita a parar en su casa sin ninguna obligación previa, sin ninguna duda y siempre con mucho cariño. O por lo menos eso parece. Contenta por esas cosa y por unas probables jornadas en Morón anoche dí vueltas. Fito dijo que lo mejor para el insomnio es el vino. Hoy me quiero dormir.

post scriptum: Cuanto más conozco a la gente más amo mis libros. Qué día de mierda...

pd: pelozo tenía mi lapicera, además tenía que pasar por eso... me había olvidado

jueves, 21 de agosto de 2008

Todos mis muertos

Hay muchos cadáveres en este cementerio y le tengo miedo a los zombies.
Especialmente porque cuando están enterrados tienen la extraña costumbre de no permanecer así, o sea, enterrados.
Nadie muere definitivamente, todo vuelve como las modas (especialmente esta moda ochentosa de mierda que parece haber llegado para quedarse ad aeternum).
Pienso mucho en mis muertos, a diario debo decir.
A veces me asustan porque no los veo venir.
Otras veces aparecen muertos que ni me acordaba que había enterrado. Por suerte esos suplican por la secuela de la película pero a esas alturas hace rato me quedé sin presupuesto. Por suerte, POR SUERTE.
Debe ser por mi manía pacifista que me rehuso a empuñar un arma. Quizás si lo hiciera estos hijos de puta se quedarían tranquilos, callados, quietos y occisos; tal como debieran estar por los siglos de los siglos de aquí hasta la eternidad, 'till kingdom come, et al, et al...mafuerte quien dijo:

Que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo tu cabeza.

Él tampoco mató a sus muertos...
o por lo menos deliró con testas parlanchinas.


pd: Autoplagio del día 31/07/08
(...)Qué pasa si hay más oportunidades para todos? Peor sería si no hubiera ninguna para nadie. En fin, odio vivir pensando (estas cosas, bla bla, no las voy a transcribir) cuando ya me había autodisciplinado con una buena maza. Y no quiero tener expectativas pero las hay y también me odio por eso (...) sólo espero aprender a vivir con esto, yo, que me había conformado con lo mediocre y hasta aprendido a alegrarme de ello.

lunes, 18 de agosto de 2008

Tan perdida

Aprendete los versos que más te gustan de memoria para olvidarlos después. No vale la pena recitarlos, una vez que son parte tuya, que te pertenecen, dejan de significar lo que tanto anhelaste.

Salgamos antes de perder más tiempo.

-¿Qué hacías?
-Esperaba que mi vida comenzara, sólo eso.
-¿Tuviste suerte?
-Ni un poco, cuando llegaba el tren ya se iba.
-¿No corriste?
-Tenía los pies pesados. La mochila la venía arrastrando.
-Comprendo... ¿y ahora qué haces?
-Eso, ya te dije, espero que mi vida comience. Debe hacerlo algún día, sería preferible, sino no entiendo qué hago aquí si todos ya se fueron. Sólo quedaste tú y llegaste recién. Hasta este momento estaba sola.
-Yo ya me voy.
-Pero no hay nadie. Las vías están vacías. Es un lindo día pero en el Este hay tormenta. Deberías quedarte conmigo, aunque sea no más un momento. Aunque sea hasta que pasen las nubes.
-Las nubes no te preocupan sino tu propia soledad y tus pies de plomo. La tormenta se sentirá de la misma manera aquí y en cinco kilómetros más adelante. Me urge partir, te llevaría, pero ves, llevo carga yo también. Además tus pies de plomo... tus pies de plomo retrasarían mi andar. Parto, adiós, no me olvides, quizás muera pero me urge que la noche no me encuentre aquí, me urge el camino, las vías, me urge el día, el sol y también esa tempestad que parece amenazante. Comprende, sólo me retrasarías.
-Comprendo, mis pies de plomo son una contrariedad incluso para mí. Vé, aprieta el paso en ese caso, no detengas tu marcha por mí. Me ves joven pero tengo un alma añeja y cansada, un alma que ansía el camino pero está agrietada por la escarcha. Te deseo buen viaje, sólo espero que algún otro viajero me encuetre aquí de un momento a otro para compartir no más sea una palabra.
-Me alegra que no me reproches. Quizás puedas tomar el próximo tren
-No necesitas compadecerte ni engañarme con falsas ilusiones. Ya no pasarán más trenes, he visto el último. La gente en el andén corría y se apresuraba, todos sabían que era el último. Probablemente espere algún tiempo más aunque sé que no veré el humo de la locomotora a lo lejos ni el ruido de la máquina susurre de manera creciente como el canto de los insectos en verano en las últimas luces del día. ¡Ja! y yo pretendía que te quedaras, ha sido muy egoísta de mi parte, perdóname.
-No es necesario que te disculpes.
-Lo sé, pero he querido hacerlo de todas formas.
-¿Y qué harás ahora?
-Te lo he dicho antes, esperar a que mi vida comience. Quién sabe, el deseo puede ser tan fuerte que me crezcan alas de hierro que me ayuden con mis pies de plomo... por lo menos a ponerme de pie.
-Lo siento por tí amiga
-Lo siento yo también por mí, lo siento por tu partida y lo siento por todas esas personas que se han ido y me han olvidado aquí sin detenerse o darse vuelta a ver quién quedaba en el camino. Lo siento por ellas porque algún día también tendrán pies de plomo.
-Yo también los tendré
-Pero te quedará la satisfacción de saber que un día de sol decidiste partir a pesar de haber perdido el tren, a pesar de haber visto a alguien al costado que te pidió que te quedaras y a pesar de que nadie ha notado tu ausencia tal como nadie ha notado la mía. Tu harás tu propio camino a incluso si en el futuro te crezcan pies de plomo. No será esto para tí algo de lo que te lamentarás.
-Te volveré a ver entonces.
-Sí, aunque sea en los sueños y volaremos juntos. Hasta ese momento; vé, no tardes más, llegarás al lugar exacto donde alguien te esté esperando.