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lunes, 18 de enero de 2010

Ofelia y su tornillo de menos

En la dialéctica de las causas y consecuencias no sé si mi frustración es la causa de tanta ansiedad o viceversa.

De todas las neurosis que padezco creo que esta última es la que menos me ha deprimido. Quizás sea que estoy creciendo -o poniéndome vieja, más bien- que ya no creo en cuentos. Quizás sea que cada amor es distinto de por sí. Y, caramba, deslizamos una palabra muy pesada que es necesario superar para poder seguir adelante. Bah, no es amor. Aunque ya me veo bastante incapacitada para distinguir el encaprichamiento de un sentimiento afectivo, lo que también recae en gran medida en mi egoísmo desproporcionado. Y aún así, con esta disposición de ánimo, me levanté esta mañana y dejé en la mesa de luz el tornillo que estaba en la almohada, sólo porque ya no lo necesito.
Tampoco necesito gran cosa para ir sonriendo por la calle. Me descubrí pensando en él con alegría. A pesar de que no existe nada real que salga más allá de mi mente, no soy infeliz por ese sentimiento. Aunque él no piense nunca en mí (y menos de la forma en que yo quiero que piense en mí) no me preocupa. Soy capaz de enfurecerme hasta estallar en una escena de celos de dimensiones titánicas y estar calmada al instante siguiente como si nunca nada hubiese ocurrido. Y a pesar de que él es de él, el él de mi cabeza es sólo mío y no lo comparto con nadie al punto de enloquecerme y caminar las paredes de ganas de que lo sepa alguien.
Por eso hoy dejé el tornillo.
Igual ya estaba flojito.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Cortando clavos...

Sí, estamos acá, reaparecimos. Somos ese tópico del que te cansaste una y otra vez. Pero si volvemos, no será porque no tenés que desprenderte de nosotros?
Estamos en las paredes de tu departamento y a montones.
Estamos en tus neuronas recalcitradas del cansancio.
Estamos en tu vida sentimental... y en tu falta de ella.
Es por eso que cuando estás tranquila nos clavamos en tu columna vertebral para hacerte sentir que no nos dejaste, que no nos guardaste y olvidaste.
Estamos en ese momento tenso que antes era normal pero ahora te da vergüenza.
Estamos cuando te mirás en el espejo de reojo con la total seguridad de que sos la única que se refleja en él y nos sentís, como perseguida.
Estamos en esos rincones oscuros cuando te acordás de él, de él y de él (todos eles distintos).
Y cuando te aferrás a él, para no sufrir. Y cuando no dormís en las noches porque pensás en qué estará pensando... o en quién. Y cuando no querés hablar, para no enterarte de nada, cortando clavos, cortando clavos.
No te resistas. Estamos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El clavo oxidado

Te aferraste a él siendo que estaba todo torcido y rasposo. Te aferraste, te aferraste, qué manera de aferrarte. Te lastimó las manos pero no te importó, seguiste aferrada. Te lastima, te sangran los dedos y las uñas. Tu vida es un cúmulo de clavos oxidados... imposibles de dejar y abandonar. Amor, trabajo, familia, clavos, clavos y más clavos. Incluso cuando tenés la oportunidad de pisar tierra firme y lo hacés, mirás para arriba a esos clavitos que quedaron naranjitas y chuecos y te preguntás qué habrá pasado y por qué se pusieron así. Clavos, clavos y más clavos, todo en tu vida es un clavo que por alguna razón extraña y retorcida no querés dejar en paz. ¿Te encanta la repetición? El clavo está oxidado Ire, ya es tiempo de dejarlo ahí.






con esto cierro la serie de los clavos

espero que para siempre



post scriptum: entrada ajena al mes temático pero a algunos temas les urge la conclusión necesaria.

martes, 4 de noviembre de 2008

Nuevo mes temático

Y ha llegado noviembre, así medio jodido, medio artrítico y artósico, atravesado por bastantes lecturas girondianas así que quizás repercutan un poco en esto último que estoy escribiendo.
Ha llegado también cargado de señales -y en esto puede que haya una influencia de mi padre adoptivo, digo, lo de ver que todo está conectado-. Por lo tanto voy a dejarme llevar un poco y además porque descubrí que es un buen tema. Noviembre estará dedicado a la muerte. Pero no esa muerte fea, triste y melancólica; el canto a la vida, las pasiones elegíacas, el carpe diem... hay mucho más detrás de esa máscara. Y si, "La muerte de Artemio Cruz", mi bien amado Horacio, el antedicho Girondo también... todo, todo me deja reflexionando, más allá del pajero halloween, más allá de la morbosidad de la gente, más allá de que voy a mencionar, seguramente a mi amiga Luciana, futura entomóloga forense. Noviembre estará consagrado a los dioses manes aunque ya haya publicado mi epitafio anteriormente en el mes clásico.
Y sí... cerremos con una frase que me dijeron hoy

Quiero que seas el clavo de mi ataúd

Y a mí me pareció romántico... seré normal?

viernes, 31 de octubre de 2008

Clavito II

Viernes 0.32 hs, tarde, cansada, cansadísima y vuelvo sobre mis pasos una y otra y otra vez. Qué lindo pienso qué lindo y requeterrelindo estar tan loca, tan completamente transtornada que no podés pisar el piso en paz sin sentir que estás haciendo algo, que estás existiendo con todo lo que eso implica: el stress, los padres, la vida. LA VIDA! la vida cómo pesa, cómo pasa y uno la y la y se pregunta si esto es vida o si lo otro es vida o si todo esto todo junto es vida y de ser así por qué ninguno se para a avisarte que esas suposiciones que tenés son verdaderas... más no sea el vendedor de panchos; te comés un pancho mientras...
Así que ésta era la vida
Sí, sí, vio qué cosas
Pero tuteame che
Bueno, querés con ketchup?
Sí, ketchup, ketchup es una buenísima idea. Porque es rojo, como la sangre. Rojo, color interesante, todo lo rojo es vida y muerte. Pero la vida, la vida, esa vida que te quedaste contemplando mientras te terminabas ese tremendo pancho carioca.
Usted cree que refresará?
Abandonás toda expectativa de que te tutee.
Se... qué se yo. Cómo sabés que ésta es la vida?
Si esta no es la vida no sé qué hacemos acá.
Capaz que somos las segundas partes.
Sí, segundas partes, como en una película. Lo peor es nada, la continuación que se espera que esté máaaaaaaas o menos parecida al original que fue tremeeeeeendo, rimbombaaaaaante y todas las multiplicaciones de vocales habidas y por haber. Segundas partes, el plan B, como la canción de Masacre.
Pero me gusta más la versión de Catupecu
No será un grupo muy comercial?
No sé, ni idea, no me interesa, me gusta, lo escucho, punto, no le doy más vueltas de rosca. Como todo, uno debe dejar de pensar en un momento para empezar a sentir... supongo. Pero no quiero irme de acá, acá se está bien, larga un lindo calorcito el carrito aunque con un tufo a cominda medio insoportable. Me pregunto si algún día pudiera existir la comida sin olor y si ésta por ende saliera tan rica como la que sí tiene olor. Divagación vana, basta, volvamos al pancho, a la sangre, al símbolo fálico que te estás introduciendo por la boca para masticar.
Por qué lo mira con desconfianza? está bueno! trabajo mercadería fresca.
No, me detuve a pensar en lo tremendamente familiar que se me hace este pancho a una poronga... el símbolo fálico está en todos lados, me tienen podrida los hombres y sus superdemostraciones hipermasculinizantes de que ellos dominan el mundo... al fin y al cabo a quién le calienta si nos vamos a morir todos? Mientras seguimos masticando penes y penes y más penes, en todo, en la comida, con la vista, con las palabras.
Veo que usted está un poco susceptible...
Ese es un comentario machista.
Machista a más no poder. Hiperultrarrecalcitrantemente machista. Qué mierda me calientan a mí los hombres y sus boludeces? Al final todo queda así y una paga los platos rotos. Intento hacerme la mujer recia, dura, comehombres... DE DÓNDE IRENE LA REPUTA MADRE si sos una pichi, ni idea tenés de la vida, menos vas a tener de las vergas y de todo lo que éstas traen pegado por detrás. Superada, qué triste que suena esa palabra en los labios de la negación. Vamos terminá tu puto pancho y andate de ahí, no ves que ya tenés olor a comida? Olor a como si hubieras estado cocinando con la grasa más rancia? Y sólo a vos se te ocurre comer en esos carritos. La poca salubridad creo, en este momento, es el menor de tus problemas... tu otro gran problema es tu vida y que ahora al fin que te dijeron dónde quedaba te da miedo ir para allá e ir sola porque pensás que capaz que te perdés. El calor del puestito y la luz te dan paja, sí, mucha paja. Como toda esta conversación y todo este divague sólo logra ponerte de un humor de mierda. Al final, si para qué, sólo somos siempre segundas partes.
Muy rico su pancho señor.
Chau querida, volvé cuando quieras
Al final te tuteó cuando vos lo trataste de usted. Y caminando con tu bolsito las seis cuadras hasta tu casa, de noche, no hay nadie, tas cagada pero sabés que es normal, sabés que es cualquiera estar cagada. No nos caguemos che, mirá qué linda noche, y Punta Alta es la mejor ciudad del país. Lástima que nací acá che. Qué mala suerte la mía últimamente, nada me sale bien...

Clavito

Pablito clavó un clavito
clavito clavó un pablito
clavó un clavito el calvito
calvito calvó un palito
palito paló un calvito
el calvito de pablito se clavó un clorito
clorito calveó bajito
baplito plaveó un calaverito
blablito blabló un balbito
claclito blableó un paplito
pablito clavito palito calvito
lilito laleó un plaplito
pilito clorito clarito
qué clavito clavó Pablito?