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sábado, 15 de marzo de 2014

Puto el que lee

Al término de la lectura del prólogo a la segunda edición de El jardín de Príapo (The Garden of Priapus) de Amy Richlin, una serie de cuestiones y fervores vuelven al ruedo en cuanto al tema del feminismo (al menos en mi cabeza, ya que el libro se publicó hace un tiempo bastante, diría), más aún, habiendo sido el día de la mujer hace tan poco.
Desgraciadamente, muchas veces me encuentro hablando con otras mujeres (amigas, conocidas o simplemente mujeres) y compruebo con honda tristeza que reproducen sin saberlo el estereotipo femenino que dicta la sociedad patriarcal en la que vivimos. Al principio intentaba hacerlas pensar pero luego fui dándome por vencida y eventualmente mi postura era hasta irónica y condescendiente. Llegué a desarrollar con el tiempo un verdadero rechazo por todas aquellas "huecas", "tontitas", "cómodas", "mantenidas" y hasta "putas", "regaladas", "trolas" y defenestrarlas en cada oportunidad que se me presentaba e incluso, gratuitamente ¿Qué era yo, entonces? ¿No pertenecía a esa "subclase humana"? ¿No tenía dos mamas, dos ovarios, un útero? La respuesta que dí en aquel momento fue masculinizarme a pesar de tener sobrados exponentes femeninos en los cuales basarme ¡Qué tristeza la de un género al que se le enseña a detestarse a sí mismo por su naturaleza! Yo me apreciaba, pero no apreciaba lo que hacían esas "otras" mujeres a pesar de que, como ellas, reproducía una ideología represora de manera activa.
El libro de Richlin es una lectura femenina/ista apasionada sobre los clásicos romanos en el que vincula el humor con la violencia y la figura violadora de Príapo. Uno de los últimos párrafos reza:

The issues in this book about humor are very serious. I wrote this book on campuses where gang rape and assaults on women are common occurrences. A friend of mine was raped and murdered the year after it was published. Cultures where rape is a joke are cultures that foster rape. We need to know our history and our present.

Los problemas en este libro sobre el humor son muy serios. Lo escribí en campus donde la violación en pandilla y los asaltos a mujeres son ocurrencias comunes. Una amiga mía fue violada y asesinada al año siguiente en que éste se publicó. Las culturas donde la violación es un chiste son culturas que la promueven. Necesitamos conocer nuestra historia y presente.

(trad. por cuenta de la casa)

El problema de género no es uno menor y Richlin relaciona este tipo de dominación con la de las minorías sexuales. No existe una sexualidad dicotómica, básicamente. El hecho de que las mujeres aboguemos con más frecuencia que los hombres las luchas por la igualdad sexual no nos hace débiles porque empatizamos con el homosexual. Contrariamente, somos fuertes porque apoyamos la causa del reprimido, porque sabemos como es estar bajo la sombra de un padre, de un hermano, de una pareja, de un jefe o colega masculino. El subyugado es el pasivo, es el maricón, el que lee, el AFEMINADO, el que está abajo, en definitiva. Mujeres y minorías (sexuales, raciales, sociales) compartimos ese lugar casi por igual. Por este motivo es cuando realmente mi corazón se estruja cada vez que escucho una mujer defenestrar al diferente... porque se defenestra a sí misma, defenestra a otro como ella. Y como no podemos vivir tristes... eventualmente ¡preferí vivir enojada y odiarlas! ¡Enojada conmigo, en definitiva!
A modo de cierre enumeraré algunas de las cosas que me ha tocado escuchar recientemente, con las que tengo que vivir pero no aceptar: "Como todas las mujeres, elige lo más caro", "Le pegaba el novio por eso se fue conmigo pero después me engañó, así que le pegaba con razón", "Todas son iguales". Lo triste de esto es que todo fue dicho estando yo presente, teniendo que asentir al "chiste" o falta de él. Por estas cosas es que la propia opinión de la mujer está tan devaluada (me incluyo) ¿Queremos igualdad? ¿que no exista más la violencia de género o doméstica o la trata de personas? Empecemos a modificar nuestras actitudes, señoras y señores, que hacer lenguaje también es hacer patria.

jueves, 1 de marzo de 2012

Antirrutina

Estoy un tanto frustrada con el día de hoy. Se supone que una rutina es una sucesión de días en los que se realiza más o menos lo mismo a razón de un esquema previsto, un plan, un modo de vida, una filosofía, una religión. También se supone que las rutinas son aburridas, cansan, agotan, automatizan, contracturan, estresan y deprimen. Si es por eso, debería considerarme una persona afortunada, puesto que no recuerdo haber tenido dos semanas o dos días iguales en mucho tiempo. Y sin embrago estoy frustrada porque mi antirrutina hizo que mi vida no me ofrezca una coherencia. Y si pienso en el hilo conductor de mis motivaciones, que sería, supongo, terminar mi estudio, más entro en pánico al ver que estos 8 finales + tesis son como el espiral de un caracol de mar dentro del Océano Pacífico. A veces pienso que ese caracol pueda estar el el Mar de la Serenidad, otras veces, fuera de esta galaxia. Bueno, pueda ser que esta frustración se deba a la charla de ayer con la profesora "L" que siempre consigue hacerme preguntar si tiene algún sentido seguir recorriendo las vueltas del caracol. Puede, también, que esta frustración esté siendo la constante de mis días nuevamente. Irónico, una cuasi rutina dentro de la antirrutina. Y así vuelvo a caer en el consuelo de la cama.

sábado, 29 de mayo de 2010

Frustración

Mamá, qué es frustración?
Frustración es cuando lavás
la ropa y no te sale la mancha.

Frustración es cuando tenés un sábado a la noche sin salir y te calzaste las botas de noche.
Frustración es tener un antojo y no tener plata para darte el gusto.
Frustración es dormir doce horas seguidas y después, acostarte a dormir la siesta.
Frustración es no hacer nada y aún así estar cansada.
Frustración es querer dejar tu trabajo y no poder porque no tenés otra cosa de la cual vivir.
Frustración es no llegar nunca a fin de mes.
Frustración es tener que pasar de largo las vidrieras.
Frustración es cruzar toda la ciudad en bicicleta porque tenés que estar en dos lugares al mismo tiempo y que al final no sea reconocido el esfuerzo.
Frustración es dejar que todo lo que no lograste cobre más significancia que lo que ya tenés.
Frustración es tener que esperar a mañana, siempre a mañana y nunca hoy.
Frustración es que te molesten tus amigos, pero cuando estás sola, extrañarlos.
Frustración es no sentirte querida, estimada, linda, interesante o tenida en cuenta.
Frustración es que siempre te faltan 5 para el peso.
Es llegar a la parada 5 minutos después que pasó el micro.
Abrir una botella de vino para no soportar la realidad tal cual es.
Verte al espejo y verte así, tan ojerosa, flaca, tan vos.
Frustración es la tragedia de darse cuenta derrepente de que todos nuestros intentos no nos llevan a ninguna parte.

sábado, 30 de agosto de 2008

Las preguntas inapropiadas II

No es que la computadora sea una gran tentación luego de tener internet por un año (las cosas para hacer se le acaban a uno tarde o temprano) pero sí tenía muchas ganas de escribir, sólo que me venía faltando "lo qué". Digo lo de la tentación ya que en realidad debería estar estudiando para epistemología que rindo el lunes y aquí me ven, nuevamente. No podía dejar pasar el mes sin esta última entrada al menos (y al menos que mañana se me ocurra otra cosa).
Como en una entrada anterior desarrollé el tema de las preguntas inapropiadas, hoy me veo en el deber y obligación de retomarlo dada la primer clase práctica de Literatura Argentina II que tuve ayer. La ayudante, una persona cándida, dulce, simpática... en otras palabras, completamente pelotuda para el ámbito universitario, comenzó la clase de la manera más escolar que existe: la presentación de cada uno.
No contenta con esto, debíamos agregar la respuesta a la pregunta:

¿Por qué elegimos estudiar Letras?

Recapitulemos. Materia de cuarto año, la mayoría la está cursando aproximadamente en el sexto de su carrera. ¿Es apropiada esa pregunta? No, no, mejor dicho ¿es inteligente hacer esa pregunta?. Afortunadamente no fui la primera y tuve ocasión de escuchar a muchos.

Porque me gusta leer.

Porque me gusta.

Por descarte.

Porque tenía que estudiar algo.

Por la salida laboral (esta me causó mucha gracia)

Respuestas todas decepcionantes. Y eso que estoy cursando con el "dream team", unos pendejos que cagan más alto de lo que les da el culo. Pero, momento, realmente, ¿por qué estoy YO en esta carrera? ¿Qué significa para mí la Licenciatura en Letras de la UNS? ¿Por qué sigo? Al momento que me tocó responder mi afonía tomó lugar y lánguidamente articulé una respuestita muy triste e incompleta.
Para poder responderla enteramente como se debe debería sentarme con paciencia, anotar cada uno de los motivos que me impulsaron a la elección, partiendo del primer librito que armé a los 6 años apenas empecé a escribir, partiendo de los libros de cuento que leí en mi infancia, partiendo de los humildes intentos literarios de mi adolescencia y los presentes. Anotar también uno a uno los meses que pasé estudiando desde el 2003, los meses que pasé llorando también desde el 2003, la plata que gasté, la que gastaron mis padres. No olvidar en esta lista la presión del promedio, las posibilidades casi nulas de becas laborales, las colas burocráticas y las psicologías de los profesores. En mi caso también deberían estar presentes las enfermedades; mononucleosis, pitiriasis, hipotiroidismo... ¿Simple pregunta? ¿Simple respuesta?
Completamente fuera de lugar. Completamente fuera de tono.
¿A qué conclusión puedo llegar?
Estudio, punto. Estudio a pesar de que sé que cada vez me falta más; estudio a pesar de que no alcanzo los estándares para ser considerada como materia intelectual; estudio a pesar de tener que soportar a profesoras/es que creen que su materia es la única de la carrera. Sí, a pesar de todo eso estudio y me esfuerzo y sangro por dentro.
¿Quién se sometería a todas estas cosas por placer?
Nadie
¿Por pasión?
Todos
Si no te apasiona lo que hacés, si no encontrás algo de retorcida satisfacción en la caída de tu cabello, en los análisis de sangre, en las neurosis crónicas y los insomnios casi permanentes... mejor, no estudies letras. Más bien, mejor no estudies nada. Y a todos los que desde la comodidad de su chatura me miran sin comprenderme... les tengo nuevas: ya no me molesto más en agradarles.
A la salida de Latinoamericana II hablé ayer con Mariana Morresi de estas cosas. Es torturante, es frustrante, es... irritante. La UNS tiene eso y muchas cosas más de ese estilo. Me sirvió mucho descargarme, pero no dejo de pensar que esta pregunta se podía haber evitado. Por lo tanto, con esta entrada, la acabo de proclamar una más de las preguntas inapropiadas y pelotudas.