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martes, 17 de agosto de 2010

A Buenos Aires de ida y vuelta

Las ciudades, y más las superpobladas, tienden a tener olores de toda categoría, tipo y clasificación. El problema de los olores es una constante en mi vida; se imaginarán, con semejante apéndice nasal, ni lo más nimio le pasa a una inadvertido. Buenos Aires tuvo sus olores esta vez, más memorables que veces anteriores (aunque será siempre imposible borrar de mi memoria olfativa la esencia del departamento de Horacio y Lisandro... tómese en todos sus sentidos de evocación). Por cierto, ya debo estar habituada al smog puesto que ni lo noté. Sin embargo no pasó desapercibido el perfume del hombre de remera roja que me sacó a bailar en la milonga y que al día siguiente seguía impregnado en mi ropa. También mi campera conservó la esencia del desodorante de mi amigo Rudy. Y el italiano con el que bailé en la clase de Aurora Lubiz tenía puesta, como es debido, su buena dosis de colonia.
Muchas veces ya he ido a Buenos Aires. Creo que todas ellas fueron para probarme a mí y al resto de la gente que yo soy, que yo puedo y, más que nada, que no necesito a nadie para ayudarme a hacer lo que ya hago sola. Muchas de estas veces, los aprendizajes se quedaron olvidados en el camino, exterminados por una cotidianeidad filosa y oxidada. Será que estaré condenada a repetir indefinidamente este aprendizaje como un eterno retorno que se reinaugura cada vez que me bajo en Retiro. Y al volver, la rutina pareciera un Leteo que me sume en un gran sueño del que no puedo despegar. Sólo me quedan las marcas físicas, los rastros, los aromas impregnados en la ropa. Sólo me queda luchar contra el fantasma olfativo al cual confundo con lo real, siendo éste, solamente, una sombra bastante paliducha.

domingo, 12 de octubre de 2008

Desde exteriores


Saludos fiel lector que pasas diariamente (pffffffff jajajaja!!!)

Hoy desde Buenos Aires y desde la computadora de Lisandro. Todo bien por el momento, saldo muy positivo, ayer fui a las jornadas, hoy llueve. Lástima, quiero comprar libroooos!!!

emm relamente podría escribir bastante pero ahora como que no me da la imaginación ni las ganas (ni el teclado ayuda demasiado). Sólo quería comunicar que estoy aquí, viva, luego de haber vencido el miedo (en parte, no estoy tan superada). Extrañando? ni ahí... bueno, quizás sólo un poquitito.

sábado, 4 de octubre de 2008

BUENOS AIRES

Y la ciudad ahora es como un plano
de mis humillaciones y fracasos;
desde esa puerta he visto los ocasos
y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
me han deparado los comunes casos
de toda suerte humana; aquí mis pasos
urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
el fruto que le debe la mañana;
aquí mi sombra en la no menos vana sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.
Es tan raro, todo tan raro, a veces. Me encuentro de vez en cuando pensando en mis recuerdos con nostalgia y ternura. Todos mis últimos viajes están atravesados por un deseo interno e irrefrenable de búsqueda, de definición, de identidad. Por eso que al volver, ante una realidad tan desparpajada y harapienta me resistía, lágrimas en los ojos mediantes, a abrazarla y reconciliarme con ella. Por más carenciada que ésta fuera, es mi vida y mal que mal así hay que aceptarla, como lo único propio que tiene uno en este mundo; lo único de lo que no se puede dudar, así como no se duda de que se sufre (y mucho a veces).
Entonces también es raro volver sobre los pasos y mirar desde otra perspectiva, la que te da el tiempo. A finales de marzo sólo me importaba escapar. Huir, rápido, sin mirar atrás, sin sentir, dejar de exponer mis huesos vivos al sol y a la lluvia. Siento mucho el hecho de que Luciana está agradecida porque la acompañé y yo sólo lo hice por causas completamente egoístas. Mochilas a los hombros, pasaje de micro, salimos de Punta Alta, por la ventanilla nuestros padres y al día siguiente las luces matutinas de la gran Ciudad.
Es tan extraño volver. Volver con otra disposición de ánimo y completamente sola. Escapando esta vez, quizás también. Sólo que no estoy muy segura de qué ahora, hoy. ¿Busco algo? No ¿Tengo miedo? Sí, mucho. ¿Expectativas? Sólo un puñadito. ¿Qué excusas me inventaré ahora para volver a mi vida, cuando tenga que regresar?...

Capaz que siempre fui obsesiva. Capaz aquí habría que poner un signo de pregunta. Capaz que acá también, o sea, hipotéticamente debería ser: "¿capaz que siempre fui obsesiva? ¿capaz que aquí habría que poner un signo de pregunta?". De todas formas hay demasiados capaces pero no sólo en la oración. Bueno, bueno, ¿me estaré yendo de tema?

El punto de todo esto era porque me vuelvo a ir. Y la verdad que no será lo mismo nisiquiera por casualidad. Cuando volví de mi primer viaje surgió este espacio.
¿Qué objeto tenía este blog?
Nunca me lo definí bien. Surgió simplemente -y necesariamente- como catarsis. Luego fue mutando como mis estados de ánimo, como mis evoluciones o involuciones mentales.
Todo hasta llegar a este punto.
Este punto en el que digo: "...¿y?..."
...
Sí, siento que estoy en un momento en el que me tengo que calzar los zapatos y salir de la cama, ponerme el saco y abrir la puerta.
"...¿y?..."
seguiría preguntándome
"Y... sí, yo soy esta que está acá, con todo lo que ello implica, ni más ni menos".
Como todo, da miedo pero es hora de que dejes, pequeña Irene, a esa niña al resguardo en tu casa y salgas ya del cascarón. ¿Qué estás esperando? Mirá que el mundo no es paciente.
¿Será la vida una ilusión o sólo mis proyectos, mis castillos, son los aéreos? Nah, basta de futilidades. Parto a Buenos Aires, siendo lo que tenga que ser. Mi destino sólo lo sabe Dios; he de obrar y luego ser feliz, ser útil, o ser... simplemente, ser.