Mostrando entradas con la etiqueta odio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta odio. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de octubre de 2010

Odio, dolor, bronca, asco... cómo me estás cagando, la puta madre.

Vengo hace varios días pensando una entrada que no será esta porque esto es lo que me pasa ahora.
No puedo entender cómo podés ser tan cínico, tan cara dura, tan enfermo, tan irreversiblemente cerrado, ambivalentemente traicionero y todavía pensar de que sos EL re buen tipo. Debés ser una de las personas más estrechas de miras que he conocido en toda mi vida. Y vas por el mundo creyendo que me hacés el gran favor, que sos un groso total, que te las sabés todas. ¡Por favor! creo que hasta mi hermano la tiene más clara que vos. Porque es algo tan obvio, tan straight foward y tan blanco o negro; o sos un hijo de puta o sos una buena persona. Ahora el problema tuyo es que pensás que sos una buena persona y en eso disentimos rotundamente.
Y mientras sigas así, esperando que los chanchos aterricen, te cuento que podés seguirme haciendo todo lo que se te canta el forro del orto... por qué? porque obviamente podés. Pero quedate tranquilo, yo, por el contrario, no soy una hija de puta y tengo la altura necesaria como para no pagarte moneda por moneda todas las que me estás haciendo. Pero no todas las personas son como yo... al estar alejándome cada vez más te estás atrayendo a la mala calaña como con un imán. Y de eso no va a haber nada que te salve. Es tristísimo que la primera vez que te dieron por el orto no hayas aprendido... o quizás... te gustó?
En fin, seguí con tu tristísima existencia. Yo por mi parte puedo dormir de noche de lo más tranquila que eso es algo que no se compra con dinero.
El vaso se va a romper... y va a ser desagradable. Te lo advierto... porque soy buena persona.

viernes, 18 de julio de 2008

Eros, Afrodita y Hermes. Diálogo de los dioses. Luciano de Samósata


Afrodita: -Oh, Eros ¿por qué razón te enfrentas entonces a todos los demás dioses: Zeus, Poseidón, Apolo, Rea, a mí, tu madre... y en cambio con Atenea nunca disparas, pues ante ella tu antorcha se apaga, nunca das en el blanco, y tu aljaba se queda sin flechas?
Eros:-Me da miedo, madre. Es temible. Sus ojos tienen un brillo intenso. Toda ella es virilidad. Cuando tiendo el arco y avanzo hacia ella, agita el penacho de su casco y me llena de pavor; tiemblo, y entonces no puedo disparar.
Afrodita:-Ares era más peligroso aún, y sin embargo, pudiste con él.
Eros:-Es que él me acoge amistosamente y hasta me llama, en cambio Atenea siempre me mira con recelo. Una vez la casualidad quiso que yo pasase volando cerca de ella con mi antorcha y oí que me decía: "Si das un paso más, te mato, atravesándote con mi jabalina, cogiéndote por un pie y arrojándote al Tártaro, o haciéndote pedazos con mis propias manos." Esa diosa de mirada matadora que lleva sobra el pecho una espantable figura me ha hecho muchas amenazas como esa, la visión que más me aterroriza de ella es su horrible cabeza cortada, como víboras de cabellera. En efecto, el pánico se apodera de mí y salgo huyendo ante ella. (fragmento)
Acercate vo' ahora nomá vasavé cómo va a cobrá hijo de mil!

martes, 15 de julio de 2008

15 Epigramas de odio

Siguiendo la temática del Odi et amo catuliano, presento estos epigramitas con algunas variaciones. El sentimiento que se debate aquí es básicamente el mismo pero se le agrega un tercer elemento para acentuar la dicotomía: el olvido. Sobre el final ya se observa un poco más de agresividad... bueno, creo que dado el caso y como elemento literario, también se permite.

I
Decidí odiar para poder olvidarte.
Decidiste que te recuerde.

II
Si no te odio, sufro...
Sigo sufriendo.

III
Vivir del recuerdo, morir del olvido.

IV
Tantas veces me dije que te odio que ahora sé mentir mejor.

V
Con 1000 alfileres
tengo el corazón clavado.
Sacar cualquiera de ellos
es hemorragia.

VI
Quiero odiarte para olvidar
y me acuerdo de que no puedo.

VII
Intento
odiarte
Intento
olvidarte
No puedo hacer
ninguna de las dos.

VIII
Te odio y te amo... no, solamente te odio.

IX
¿A quién odio?
¿A quién recuerdo?
Todas esas personas ya murieron
sólo sobreviven en los sueños.

X
Odio y odio
mas el olvido
nunca llega.

XI
Odio tantas veces como el sol se pone.
Sin embargo ya es de día.

XII
Basta, te odio y si me hablás puede que cambie de idea.

XIII
Necesito odiarte.
También le falta azúcar a mi café.

XIV
Quise quererte
y lo logré
Quiero odiarte
pero no puedo
Quiero olvidarme ahora
y es imposible
¡Morite de una vez!

XV
Si me querés hacer un favor,
andá viendo de morirte
lo más pronto
posible.