lunes, 13 de diciembre de 2010

Lo más bizarro y sobresaliente del 2010. IV


Abril

A un año de haber escapado del nido, era imposible no reconocer el apoyo de todas las personas que me ayudaron en el trayecto. Ahora el mural es casi del doble del tamaño.

Lo más bizarro y sobresaliente del 2010. III


Marzo

Por supuesto que la vuelta a la universidad trajo infinidad de sorpresas gratas pero también muchas idas y vueltas, muchos trastornos, mucho insomnio. La visita al cementerio anunciaba que Historia del Arte no sería una materia más y el angelito bizco se sorprendió una tarde de miércoles cuando con nuestras voces lo despertamos de su letargo semanal.

Lo más bizarro y sobresaliente del 2010. II


Febrero

El apoyo fue fundamental y siempre intenté que fuera sobre la tierra firme, esquivando terrenos pantanosos. Sin embargo me permití volar ya que el cielo estuvo lo suficientemente tranquilo y el sol me acarició con mucha ternura.

Lo más bizarro y sobresaliente del 2010. I


Enero

Mar... Cuántas cosas se escribieron sobre vos, pero nada te describe mejor que el silencio. ¿Cómo supe que mi 2010 sería bueno? Cuando mojé mis pies en el agua salada me bautizaste con tus bendiciones y deseos de buenaventura. ¿Qué más necesitaba para que mi año fuera genial? Nada, ya tenía el amparo del gran Océano.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Pick your poison

Uno jura indiferencia que no llega a sentir jamás. Yo juré que no me importaba, que no me importaría, que no iba a dejar que me importe. Y acá estoy, y acá está, importándome, todo, mucho, demasiado, al punto de querer gritar, de querer correr, de querer esconderme, de querer enfurecerme, al punto de olvidar a todos y todo. Al punto de sentir solamente esta no-indiferencia que le recorre a uno las venas, le arde, le quema, lo envenena. Al punto de creer que es pasión y engañándome porque eso sólo puede ser veneno.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las ciudades y la pertenencia. Marina

Durante mucho tiempo no hubo un cartel que rezara Bienvenidos a Marina en la puerta de la ciudad. Si, además de eso, uno era viajero, tenía que tener cuidado de no detenerse mucho tiempo, pues la ciudad siempre se apropiaba de lo que no le pertenecía.

Cuenta la leyenda inexacta y olvidada a medias, que en Marina se asentaron unos peregrinos que estaban de paso durante una noche borrascosa. Armaron unas tienditas precarias pero se quedaron más de lo previsto. Eventual y pregresivamente, otros viandantes que de casualidad pasaban por el lugar, fueron forzados a unirse a este primer asentamiento y al cabo de un año, ya ascendían a cien las casitas improvisadas que se divisaban desde la llanura. La partida siempre era postergada por motivos diversos que ahora ya se han olvidado; nadie podía irse. De este modo, como el corazón de los peregrinos no pertenecía a Marina, todo era endeble, momentáneo y caduco. Todos creían que era cuestión de días, de semanas o (en el peor de los casos) meses, para abandonar el paraje. Y, sin embargo, pasaban los años y Marina seguía creciendo al ras del suelo, minada de tiendas, mercados improvisados, iglesias de chapa.

Pero esta leyenda tiene dos caras y no se puede contar una parte sin mencionar la otra. Una vez que el habitante acepta que está atrapado en Marina y comienza a enamorarse de su vista a la bahía, de su tierra salitrosa, de su aire cargado de frescor o del silencio de los claros, es forzado a irse. Marina es esa mujer caprichosa que al conseguir su objetivo pierde el interés con demasiada facilidad. El ex habitante, entonces, la sueña de lejos y la llora con verdadero sentimiento de pérdida, como un genuino amante abandonado.

Quienes en ella nacen son criados con el sentimiento de la próxima partida y la pertenencia a otro lugar. Es por esta razón que la identidad como ciudadano se define paradójicamente por la no identidad y la no pertenencia, por el deseo de fuga hacia unos horizontes inalcanzables. Quienes mueren en ella luego de muchos años de esperar la partida, son enterrados cerca del mar pero el cuerpo sigue perteneciendo al suelo… hasta en la otra vida se les niega la posibilidad de escapatoria.

Como nunca nadie planeó quedarse, Marina sigue creciendo apoyada en una telaraña de estructuras provisorias. Después de mucho tiempo, los habitantes lograron cierto nivel de resignación y decidieron levantar la única estructura que resistirá el paso de los años; el mojón que marca el camino de entrada a la ciudad. Fue hecho como una advertencia para aquel que pasa y no planea quedarse. Es por esto que la palabra bienvenidos fue omitida.


Cierre del Seminario HJ, El placer de vagabundear. Diciembre de 2010.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La redondez de la cuestión

Yo sabía que todo venía demasiado bien y vengo a tropezar en la recta final.
No, basta de decepciones. El año se está cerrando bien, lo otro era un bonus track que simplemente no se dio. ¿Será posible rendir el seminario de Plauto antes del 31? Creo que, en todo caso, eso me haría mucho más feliz y aportaría un gran porcentaje a la redondez de este fin de año.